Acoge a un perro

GALGOS 112 es una organización que no dispone de refugio. Dispone de personas de enorme corazón que ofrecen su casa para acoger temporalmente a un galg@ o podenc@ mientras se le encuentra una familia adoptante. Muchos de los perros que han sido rescatados del abandono por protectoras o particulares, no han vivido nunca en un entorno familiar. Además, muchas veces han sido maltratados, ya sea física o psíquicamente, y llegan con una gran falta de autoestima. Con la acogida temporal se le da al perro la oportunidad de introducirse en un espacio familiar que le permite sociabilizarse en los ámbitos que necesite. También se le ayuda a recuperarse de sus heridas físicas y/o emocionales si es necesario. La acogida temporal es el paso previo a la adopción. Tiene una duración limitada, que puede ir de pocos días a varios meses, dependiendo de las necesidades del perro y de la disponibilidad temporal de la casa de acogida, que, en nuestro caso, avisa a galgos112 de su disponibilidad antes de cada caso. Las casas de acogida son muy necesarias ya que ayudan a hacer una valoración de cada perro que será muy útil a la hora de encontrar la familia adoptiva más adecuada para cada uno de ellos. Los perros son animales acostumbrados a vivir en grupo, por lo que no es problema que en la casa de acogida ya vivan uno o más perros sino todo lo contrario, ya que el otro perro enseñará al nuevo miembro pautas de comportamiento y de relación con las personas. Además, muchos perros pueden convivir perfectamente con otros animales, como gatos. Puedes pensar que la acogida es dura, ya que implica separarte del perro, pero los que hemos sido casa de acogida alguna vez garantizamos la satisfacción que produce ver que el perro que llegó hecho un despojo, con inseguridades, a veces enfermo, se marcha sano, alegre y confiado. Sin la inestimable ayuda de las casas de acogida, muchos perros nunca habrían podido ser adoptados. Ser casa de acogida es sencillo pero hace falta entrega, paciencia y mucho sentido común. Porque hay que estar listos para todo lo conocido, pero también para lo que uno ni se imagina. Porque esto es así, si alguien acoge debe pensar en doblarse como un junco y hacer frente a lo que le venga, porque para eso necesitamos las casas de acogida, para saber cómo es el perro y poder elegir una adopción adecuada para él. Todo esto es para que las personas que se ofrecen a ser casas de acogida sepan que no es cuestión de ser solidarios y querer ayudar, sino que además hay que tener predisposición.